1.12.10

Te sobran los motivos

Es a ti a quien le sobran los motivos.

Acaricio tus versos,

camaleón sobre mi pentagrama,

cambiantes del no al sí

y del silencio al beso,

tú que apareces y desapareces

como si sólo tu vida

sufriese con ese vaivén

de deseo y pasión

que puede conmigo

y que es tu miedo

separando nuestras vidas.


Te sobran los motivos

para abandonarte,

para citar

a la oscuridad

y los vientos

y decirles que te vas,

que no volverás.

Que te vienes conmigo,

que no cuenten contigo

y que no esperen

volver a verte

nunca, jamás.


Te sobran los motivos

porque lo dice la luz,

cada vez más sombría

en nuestros días

y en las horas de lejanía.

Te sobran los motivos

bajo el calor

de nuestro amor,

donde vivo yo impaciente

mientras me falta todo

y tú te aferras a lo desalentador.


Te sobran los motivos

y se ve en las sombras

y en la nieve

de esta tarde

y en las fronteras

y en el frío

y en las calles.

Te sobran

y te aprietan pequeña

la sonrisa y los labios.


Te sobran

y no sabes qué hacer

con ellos.


Te sobran los motivos

y no sabes cómo decirme

de una vez por todas

esto se acabó,

porque eres tú

a quien quiero.

© Pedro Letai

2010

29.11.10

Tentación y granada


Una agencia matrimonial

y luego un daiquiri.

Helaba afuera

y nosotros nos quitamos la ropa

recordando aquella noche,

viernes cuando te conocí,

tautología que eras

simplemente tú,

indefinible toda

en aquellos días raros

en que te buscaba

y te encontraba.


Te adaptaste a mi

y yo a ti.

Te colaste en mis huecos,

equilibrista

en mi línea de tiro,

infinita y cómplice,

escudero y retaguardia

en mi destierro.


Tu falda al terminar

conmigo

me recordó

a cuando corríamos

por calles asfaltadas

y bebíamos en bares alfombrados

de servilletas enceradas

y de besos a traición.

Cuando te metías

en mi cama

y salíamos intactos,

sin pérdidas

ni ganancias

ni corazones hipotecados.


Inofensivos hasta que disparé

tu mecanismo

y tiré de tu anilla

como un suicida idiota,

adormilado

en tu temporizador

y en tu espoleta

y en tus maneras.

Disparadero de tu belleza

y tus curvas,

aquellas que fueron

peligro y guinda,

tentación y granada

de mi vocación

por ti

y por lo desesperado

y mortal

de un viernes

y una vida

con final fatal.

© Pedro Letai
2010

Libertad 8


Cruza despacio y despierta

ese último paso de cebra,

mi amor.

Después de tanto perder

recuerda que te toca ganar.

En esta vida no pudo ser,

pero ahora nos espera ella,

sólo para nosotros,

la libertad.


Paraíso con todos los gastos

pagados,

los de envío

y los de todos los malos ratos

pasados.

Batalla eterna

junto a tu falda,

tan sola como yo,

no nos hace falta más,

ahora la libertad.


Las cinco menos diez

y qué más da,

ya no estás cansada,

olvídate.

Esto es a largo plazo,

no las fiestas de tu barrio,

no tu pelo en la noria

cuando te besé.

Tan jóvenes,

tan guapos,

acuérdate.

Dibujándola en los cristales

empañados de amor

en tu 206.

Soñando con ella,

aquí está nena,

ante nosotros,

nos vino por fin a ver,

la libertad.


No te preocupes porque

haya llegado tu hora,

los muertos aquí

lo pasamos muy bien.

Cruza con cuidado

y al final de esta calle,

que antes era nuestra vida,

gira la esquina

y ahí te espero.

Te esperamos en el 8,

la libertad, la poesía,

nuestros amigos,

nuestra segunda vida,

nuestro Madrid,

nuestro amor,

tú y yo,

pequeña libertad.

Solos y eternos,

tú y yo.

© Pedro Letai

2010

23.11.10

Marteslunes


Ocurre de cuando en cuando que en mis días es martes y en los tuyos aún es lunes. Y yo me voy a dormir un martes virgen mientras tú sigues trabajándote un lunes que se apaga a todo ritmo. Te dejo un beso en consigna pero el viento no te lo alcanza, demasiado lejana. Sueño contigo y con un aeropuerto donde volver a abrazarte y me despierto sobresaltado mientras tú te metes en la cama cansada y sin tiempo para pensarme.


Entonces yo empiezo otro día sin ti. Y como mientras tú desayunas y lloro y tú no me escuchas y te amo mientras tú no me amas, pero de eso no tienen la culpa la latitud, los relojes ni los calendarios.


Y del otro lado del aire está siempre el mar. Y para ti igual. Pero aún así nunca te das la vuelta ni me quieres preguntar qué día es aquí ni cuánto más podré aguantar así.


Y vuelta a empezar.

© Pedro Letai

2010

22.11.10

Valérie


Tan salvaje

como una canción

de amor,

tan inolvidable

como el viento

en sus manos.

Después de la paz

y el desarme

llegaste para quedarte,

Valérie.


Cuando surgió el desgarro,

porque un minuto antes

tu sonrisa era fría

y era rubia.

Cuando desordenaste entero

mi Madrid

de clase turista,

Valérie.


Contra mi paz tus huidas

y contra mi sed

lo que bajo tus labios

habita.

Encendiste mi naufragio,

aquellos años,

disparando a la noche

que ahora me margina.

Te fuiste

trazando fronteras

y yo ni lo vi venir,

Valérie.


Rodeaste mi peligro

y fuiste lecciones

y abrigo.

Todo era verdad,

llegando hasta el final.

Como todo es ahora gris,

ahora que no estás

y pasan la vida

y las horas puntas

y yo no soy el mismo tipo,

Valérie.

© Pedro Letai
2010

21.11.10

Parkings de noviembre


Un día cualquiera,

hará casi dos años,

el mundo se convirtió

en un sitio triste,

sin colores.


Sólo un espacio diminuto

en algún punto del Universo

conservó los colores,

los matices

y la vida que antes

habitaba en cada rincón

del mundo mundial.


Pero no lo encontré

hasta que apareciste,

inesperada y tentadora

para inesperada

marcharte muy lejos otra vez.


Fue un domingo

en tus labios

y tu pelo,

el de siempre.

Después de tanto tiempo

vi colores

con los ojos cerrados

y dibujé mi mano en la tuya.

Y entonces, con mi mano

entre tus recuerdos,

te fuiste rápido.


¿Para volver allí,

a los colores

y la vida?

¿Qué dirección

tomar?


Entendí que bastaba

con seguir el arco iris

en tu mirada

y en mi lluvia

y tu luz.


¿Y después?


Después el amor

y los parkings.

Y noviembre.

© Pedro Letai
2010

14.11.10

Baile en Penny Lane


De pronto un día

me vuelve tu sueño y la niebla.

De pronto duermo

mi frío sin saber

qué dirección elijo.

La noche en mis ojos

y los capítulos borrados,

amontonados en lo espeso

y lo lento del derrumbe

tranquilo.


Y de pronto otro día

bailo hasta el alba

y el alba

es otra cosa.

De pronto entiendo mi desdicha

y me cobijo en la ceniza

de lo ya recorrido.

De pronto lo confuso

y multitudinario

me miran

y me hacen sentido.


De pronto paro

y ya nadie me llama.

De pronto me encuentro

bailando solo

y sonrío

por la ventana

a la luna, a mi vida

y a la madrugada.


De pronto te he pensado

y no me has dolido.

De pronto, en un baile,

he muerto completo

y he florecido.

© Pedro Letai

2010