29.11.10

Tentación y granada


Una agencia matrimonial

y luego un daiquiri.

Helaba afuera

y nosotros nos quitamos la ropa

recordando aquella noche,

viernes cuando te conocí,

tautología que eras

simplemente tú,

indefinible toda

en aquellos días raros

en que te buscaba

y te encontraba.


Te adaptaste a mi

y yo a ti.

Te colaste en mis huecos,

equilibrista

en mi línea de tiro,

infinita y cómplice,

escudero y retaguardia

en mi destierro.


Tu falda al terminar

conmigo

me recordó

a cuando corríamos

por calles asfaltadas

y bebíamos en bares alfombrados

de servilletas enceradas

y de besos a traición.

Cuando te metías

en mi cama

y salíamos intactos,

sin pérdidas

ni ganancias

ni corazones hipotecados.


Inofensivos hasta que disparé

tu mecanismo

y tiré de tu anilla

como un suicida idiota,

adormilado

en tu temporizador

y en tu espoleta

y en tus maneras.

Disparadero de tu belleza

y tus curvas,

aquellas que fueron

peligro y guinda,

tentación y granada

de mi vocación

por ti

y por lo desesperado

y mortal

de un viernes

y una vida

con final fatal.

© Pedro Letai
2010

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