
I
tu
vida
nace de un océano suave y en sombra
y después eres ojos
ojos con sueños
mañanas que empiezan
con ventanas que se encienden
y un cielo que las apaga
días que para mi
eran poemas
la palabra más dulce
las tormentas
que no pude
entender ni olvidar
los domingos
las madrugadas
las calles frías
los letreros luminosos
las sombras
la luna
los coches usados
la sensación de que hay días
más cortos
que otros
la radio
el humo
y las cosas extrañas
II
y al final estás solo
solo cuando ves
una estrella caer
solo cuando duermes
solo cuando ves el abismo
y otra vez el frío
solo quitándote un anillo
solo en el sonido cálido
y verde
de las palmeras
solo acariciando un animal
III
yo tenía un sueño
yo quise crecer
junto a una autopista
y tener una mujer
y escribirle poemas
y tener un balcón
y decirle
yo solo he venido hasta aquí
para quererte
pero al otro lado del cielo
de la luna
de lo sublime
están las fábricas
y otra vez el frío
los cristales rotos
los aeropuertos
talando vidas
dejándolas vacías
los pájaros que aguardan
el ángel de la noche
los que buscan palabras
que haya dicho un dios
mis padres
y otra vez el frío implacable
que producen las estatuas
IV
a veces reíamos en cualquier merendero
de cómo sería ser de derechas
en un tren con billete
pagado en pesetas
en el bar a punto de cerrar
en una habitación compartida
en todo lo que al final
es un corazón atravesando
el tuyo
a ti que Dante te dio el nombre
con esa rosa en tu cuerpo
que es lo que jamás tendré
por siempre
yo que quise que fueras
mi mujer
por siempre
porque ninguna fue más mujer
porque a ninguna
la quise más mía
porque todo se termina
el alcohol
las amantes inoportunas
las carreteras
todo
V
mi mano
ya no te escribe
sigue el calor
en la noche de verano
siguen los bares
de extrarradio
sigue el sonido dulce
del agua dulce
y las canciones en la radio
y sigue la rosa en tu cuerpo
la rosa de Rilke
se quedan solos mis versos
y al final estás solo
solo cuando mueres
rimando tristeza
y soledad
el último soneto
yéndote
dejando los ojos
ajenos
en lágrimas
que recuerdan
lo que nunca fuiste
ni quisiste ser
cerrando
y llevándote
los ojos propios
llenos aún de
ganas de ser
tantas cosas
que no fueron
tu
vida.
© Pedro Letai
2012
:_) El que más me ha tocado el corazón ...por ahora!
ResponderEliminarAl final estás solo, solo, más solo que la una, la boca queda abierta a la ventana del tiempo, a los aromas perdidos y ya no te salva ni la memoria.
ResponderEliminarMe encanta Pedro, gracias
ResponderEliminar"ganas de ser tantas cosas que no fueron tu vida"
Gracias, chicos... Así da gusto... Cuando terminé de escribir este poema yo también pensé que había escrito algo sentido. Qué suerte poder compartirlo. Abrazos.
ResponderEliminarIncreíble, Pedro. ¡Qué verdad tan bien contada!
ResponderEliminarUn beso
Qué de tópicos juntitos de adolescente.
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