10.9.12

En tu boca llovían cuchillos


‘Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos’
(Pablo Neruda)

El final del verano eran las luces en el puerto
ya dormido
y un rayo verde entre dos edificios,
olvidando los huracanes de mercurio
sobre las azoteas calientes.

Bebíamos en la cantina
desde los lentos atardeceres de junio
con aquel brillo de lámparas eléctricas
y la vida encendiéndose,
de oficina en oficina,
bajo el frío metálico de los ventiladores.

Se nos han arrugado los años,
abrazados y ocultos,
y aún es dulce imaginar
la trama de esas calles,
el día desordenándose en la carrocería
de un automóvil rojo;
un paseo con la chica de mis sueños
por los jardines en Hyde Park Gate.

¿Recuerdas? Los caballos
rompían la lluvia con su trote,
las trampas eran parte de tu sangre;
la nieve sofocaba el fuego de tus labios.

Ahora que tú y yo somos
gente que huye
sé que aquello era verdad:
cuando ardía el león y se quebraba el hielo,
cuando tu corazón se anudaba a la escarcha.

Cuando la luz era parte de nosotros.

Cuando el sol extendía su óxido por la arena
y era de nuevo verano,
y te perdías junto al cisne redondo de la luna
y en tu boca
llovían
cuchillos.

Pedro Letai
© 2012

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