
Para aquel último rayo de abril. Portugal.
Allí donde acababa Europa
confirmé mi desencuentro
con la vida y la felicidad.
Miré lo lejano de la nada,
lo abismal de la mar,
lo débil del ser humano.
Cerrando los ojos contemplé
lo triste de tu mirada
o el cómo echaba de menos
llevarte de la mano.
Allí donde acababa Europa
me di cuenta de tu importancia,
maldije mi ignorancia
y sentí impotencia ante tu adiós,
tu ausencia y mi vida vacía,
mezcladas con la belleza animal
de lo que allí,
envuelto en silencio,
ocurría.
Allí donde acababa Europa
comprendí que acababa también yo.
Que nada tenía sentido.
Que todo era nada,
que todo era frío
desde que te había perdido.
Miré a mi derecha y vi el fin.
Miré hacia mi izquierda y vi aquel cabo.
Finalmente miré al suelo
y lloré.
Te quería, al fin y al cabo.
© Pedro Letai
2006