20.10.10

Muerte de otro yo (yo)


Desde una habitación

sin vistas

tiré su vida

abajo

seis pisos

en el secreto

de tus ojos,

demasiado solitarios.


Me cansé

de marcarle el paso

a cada baile

y a cada fracaso.

Me agoté

de hablarle de ti

días, semanas,

de enseñarle jardines con enamorados,

de acompañarle en ambulancias

llenas de pájaros cansados.


En tu talle

de avispa

quise contestar

todas sus preguntas

a la tempestad

pero fue tu oscuridad

la que me devolvió

la interrogación,

tus lágrimas y

mi sinsabor

a casa vacía,

a muerte asegurada,

sin perdón.


Lento el mundo,

muerto mi otro yo

y fríos mis ojos,

ayer azules

pero huecos en tu corazón,

que me ofrecía distancia

y no vivía mi amor,

sino el de mi otro yo.

Que era débil,

que evitaba el te quiero

y hurgaba con bisturí

en mi sinrazón.


Y luego un café

con el pasado

para despedirle

y atraparme a mi soledad,

abrazarla desnuda conmigo,

rodeados de la derrota en la calle,

del rumor de la gente.


Y en mi casa,

pensión del dolor,

del te echo de menos,

portal en fin sin tus pasos

soñando en tus respuestas,

en tus abrazos,

escuchando el rumor de nadie

y la súplica final,

dile que la quería de verdad,

del otro yo.


El que muere y me mata.

El que me abandona y,

así,

me encañona

ante el espejo

y me conoce.

Y me delata.

© Pedro Letai

2010

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